Sabéis que somos fuertes defensoras del color pero la ausencia de colores potentes y las casas donde la paleta de color se mueve en tonos muy neutros no tiene porqué significar casas aburridas y sin personalidad. Esta vivienda en Delft de Avenue Design Studio es el claro ejemplo.
Una de las claves es que si bien la madera y el blanco son los protagonistas de los espacios, el hecho de que adquieran diferentes matices en cada uno de los elementos hacen que la continuidad y la monotonía se rompan y den lugar a espacios muy dinámicos.
El gran lucernario, las puertas al exterior de suelo a techo o la chimenea alicatada son elementos con mucha personalidad que aportan singularidad al espacio pero que simultáneamente se integran en la estética general, algo clave en cómo está concebido el espacio.


















































